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martes, 1 de marzo de 2011

Poema de Jorge Gos


UN DÍA…
Cuantas veces deshojé
Tu cuerpo, amada mía
En esas noches tuyas y mías.
Ahora alegras mi vida.
¡Dentro de tus entrañas!
Late una parte
Que también es mía
Grabado quedo en mi memoria,
Aquel día.
Cuando anunciaron
El comienzo de tu vida
Y otros que luego ofrecías
Tu madre en el regazo tenía
El pequeño cuerpo,
Que amamantaba todavía.
Junto a nuestra dicha
Vos crecías.
Ahora hecha una mujer,
Nos ofreces,
El fruto de tu vientre
Hija mía
¡Soy feliz , como aquel día.
Jorge OMAR Gos


Voy a ser abuelo, ¡¡vamos Jorge todavía!!

martes, 8 de febrero de 2011

Otro texto de Jorge Gos


CERRE LA PUERTA
No me daba cuenta que dejaba un mundo de maravillas atrás. Hoy sus manitas acarician mi cara y sus ojos pequeños y grises, quizás aún sin poder verme nítidamente, estén diciendo: ¡papá cuánto te quiero!
Pensar que deseé apartarme de esa mujer cuando dijo: “Voy a ser madre” ¿Qué pensaba, alejarme de la felicidad? ¡necio! Que forma absurda de demostrar mi irresponsabilidad. Si tú nacerías igual, y le darías todo su amor a ella, sólo a ella. Ves ya estoy pensando en acapararte, es que te quiero tanto. Y a tu madre, como tuvo el valor de perdonarme después de todo lo que dije.
¡Lo tendré igual! Fue lo último que oí.
Cuando regresé con aquella nerviosa flor en la mano, y tembloroso le pedí perdón,… tú escuchaste verdad,… recuerdas cuando ella llorando se abrazo a mi y dijo, te quiero… …y pensar que aquel día cerré la puerta tras de mi.
Jorge OMAR Gos

miércoles, 19 de enero de 2011

Otro escrito de Jorge

INÚTIL

B 20.06.10      B 20.06.10

¡Miguel te dije que limpiaras el establo!, ¿ésto te parece limpiar?. Áselo de vuelta, inútil. No sueltes el potro, que hay yeguas en celo, es la segunda vez que te lo digo.
Ya no vas a basurearme más Sarita, bien que cuando hacia por las noches de padrillo quedabas opípara, como una boa que se comió a un cordero.
Mientras hablaba,  bajaba del carro el cadáver de Sara, estaba envuelto en unas cobijas viejas, cavó en el monte lo suficiente para poner el cuerpo, tomo de un lado las mantas, tiro y lo hizo rodar hasta que éste cayo en la precaria sepultura. Presentaba un tajo en la garganta de oreja a oreja y su faz antes rosa ahora era de un blanco  tiza, sus cabellos rubios  empapados en su sangre como todo el cuerpo, parecía un arlequín, se encontraba desnuda, a pesar de unos cuarenta años largos, se conservaba bien. No la tapo mucho con tierra, esperaba que los animales dieran cuenta rápidamente del cadáver, escupió sobre la tumba
---Alemana, carajo, aquí no me vas a joder más, saludo a los gusanos.
Un ruido, entre los matorrales próximos, lo sobresalto, apareció Fito: el perro de la difunta
---Animal  jodido ¡fuera de acá! arrojándole un terrón de tierra
---Mandate a mudar carajo, en cuanto te agarre le vas a hacer compañía.
Cargo la pala, otros enseres, y las mantas usadas, se encamino para la casa. Llevo el carro al corral, desato al caballo lo acomodo en su lugar, saco las mantas, los enseres y lavo el carro  con unos baldes de agua, aumento la luz del farol para cerciorase que todo estaba bien. Se dirigió a la nave principal llevando las cobijas y las fue arrojando en el hogar en el cual había un profuso fuego.
Fue a la cocina, el trabajo le dio hambre, se lavo las manos en la bomba y se reviso la ropa, la camisa y pantalones tenían sangre, ya se los cambiaria. Corto una buena porción de jamón, y pan. Arriba  del armario había puesto el llavero, ya que la maldita  cerraba todo, saco una botella de ginebra y del pico comenzó a beber, después de saciar su apetito se armo un cigarro y fumo despaciosamente. Tenia que encontrar donde  guardaba el dinero, más  o menos sabia, fue a la habitación de ella y comenzó con la madera de la tranca golpear las tablas del piso, corrió un poco la cama, golpeo,  el sonido en una de las tablas es diferente, la levanto, tomo una lata la abrió y se encontró lo que para el era una fortuna, ¡mil doscientos pesos! Y algunas joyas de oro, se quedo impávido viendo su tesoro. Coloco la madera como estaba y se llevo inclusive la lata. Se miro en el espejo del ropero, se quito la camisa y los pantalones. En el baño se aseó y repaso todo, ya que en ese lugar la había degollado, ropa que también arrojo al fuego, se dirigió hacia su habitación, volvió unos pasos, llevo la botella de ginebra, se acostó. Al despertarse a la mañana lo que primero vio es el maldito perro, tenia un pedazo de trapo, no alcanzo a ver lo que era ya que vociferando le arrojo una alpargata.
La alemana lo había conchabado sin firmar nada por lo tanto nadie sabia que estaba ahí tomo las cosas necesarias para un viaje, mateo un rato, ensillo su caballo y partió, el atardecer lo sorprendió en una arboleda, ahí hizo noche. AL amanecer una luz le daba en la cara, era una partida de milicos, y llevaban con un cordel a Fito, este tenía en su boca un pedazo de poncho, el mismo que tenía puesto, lo revisan: encuentran lo hurtado y su cuchillo teñido de sangre.
En ese momento escucho claramente la voz de Sara, “SOS UN INUTIL”.

                                                                           Jorge OMAR Gos

Para leer.... Gracias Jorge !!!!

Tango que me hiciste mal…

En la idiosincrasia del trabajador sufrido y solitario como los carreteros que acampaban en las orillas del buenos aires desde fin del 1800, allá por lo que es hoy Once, la música  templada por ese mulato o negro en su viola, no podía ser otra que recuerdos de tristeza.  La que habla de la mujer que quedo quien sabe donde, esposa, madre, o de un amor traicionero. Payadas o simples canciones improvisadas que poco a poco se fueron compaginando así como por encanto, cada uno en su tiempo, acompañados de fogón y mate, aportando su poco entender. Estos sonidos simples pero melodiosos se fueron corriendo para el arrabal de la ciudad aldea, se  hilvanaron con las puntadas del taita, prototipo del lugar. Y en algún café con una ginebra de por medio, con los espirales en el humo de un cigarro trasnochador fueron surgiendo en algún fa confuso esa música prohibida, Por una cabeza de noble potrillo, me juego la vida, que le voy a hacer… rebelde, burlona y triste, .
Tango, palabra nada halagadora ya que proviene de África del  lugar, llamado así, provenían los esclavos que luego serian enviados a América etc. Y tangomao que era el lugar donde se reunían los negros ya en nuestro país, a escuchar y cantar cualquier tipo de música, aquí empezó, en la pobreza máxima y la opresión del tercer mundo y no paro hasta Paris.
Picaron y atrevido, donde hombre y mujer unen sus cuerpos y danzan como uno solo con provocadas muestras de sensualidad. Eso en una sociedad puritana como la de Bs. As. Era considerada música de gente maleva y en esos lugares prospero. Pero cuando Paris, le puso su firma, fue banca en todos lados y los que lo practicaban ya no fueron excluidos de mala manera. Poco a poco se fueron armando orquestas. Por el mil novecientos se encontró con alguien y se formo una amistad inseparable, recorrieron la bohemia juntos. che bandoneón, quien busco a quien, no sé pero se hizo más lánguido, melodioso “ De que estás hecho que no te vibre el corazón cuando gime un bandoneón”
Como olvidarte en esta noche, cafetín de buenos aires…
El Tango es triste, porque nació de gente sufrida que dejaba entrever sus males al son de una viola. Quienes respiran tango dicen que es un sentimiento que se baila. Yo lo creo viejo.

                                                                  Jorge OMAR Gos